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Material exterior: Piel

Forro: Tela

Características del producto

Cierre: Cremallera

Compartimentos: Compartimento para portátil

Estampado: Unicolor

Número de artículo: FU152H00R-O11

 
Portafolios de Furla Complementos hombre TESO Ecuador
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¿Cómo aplicar la Ley de la Atracción en nuestros hijos?

Los niños son los mayores conocedores de la ley de la atracción, y la aplican de forma inconsciente.  Todos venimos al mundo con esta sabiduría interior, aunque desde el día uno comenzamos a adaptarnos al ambiente de nuestros progenitores.  Poco a poco perdemos consciencia de que vivimos en un Universo vibracional, y para sobrevivir, nos adaptamos a las reglas y condiciones del mundo que nos rodea.  En poco tiempo, hemos olvidado que creamos nuestra realidad a través de nuestros pensamientos, y que la ley de la atracción está respondiendo a nuestra vibración todo el tiempo.  Somos nosotros, los adultos, los que con el paso del tiempo vamos olvidando esta poderosa ley del universo, y lógicamente no podemos enseñar a nuestros hijos aquello que ya hemos olvidado.  Pues nadie da, lo que no tiene. Y para eso estoy yo aquí.  Para recordar a los seres humanos quienes somos realmente y de dónde venimos.  Y en este escrito en particular, es mi intención ayudar a los padres a comprender cómo guiar a nuestros hijos en la dirección del amor hacia lo que deseamos en lugar del miedo hacia lo que no deseamos.

La ley de la atracción es la más poderosa ley del Universo, y se resume en: igual atrae a igual.  El Universo en el que vivimos es incluyente, por lo tanto todo aquello en lo que enfocamos nuestra atención, es incluido en nuestra experiencia inevitablemente.  Si enfocamos nuestra atención en lo que deseamos, lo que deseamos llegará.  Y si enfocamos nuestra atención en lo que NO deseamos, lo que NO deseamos llegará también.  El Universo no entiende el no.  Es la atención (el enfoque) lo que activa nuestra vibración y por lo tanto lo que la ley de la atracción nos entrega.  La cuestión está en que muchas veces no estamos conscientes de nuestros pensamientos, y por lo tanto, no nos damos cuenta que nos estamos enfocando en aquello que no deseamos.

Por ejemplo, imaginemos que nuestro hijo de cinco años está haciendo un berrinche (cualquiera sea el motivo).  En ese momento tenemos dos opciones, actuar desde el amor, o actuar desde el miedo.

Actuar desde el amor sería decirle algo como: “Eres un buen niño, estás haciendo tu mejor esfuerzo, y entiendo que estés molesto”.  En ese momento, estamos validando la rabia del niño, y aunque no necesariamente le demos aquello que pide, le estamos reforzando aquella imagen de sí mismo que viene del amor.  Estamos dirigiendo nuestro enfoque a los aspectos positivos de ese niño, aún cuando esté mostrando un comportamiento no deseado.  Estamos entrenando nuestra mente para ver a nuestro hijo tal como es, a pesar de que en ese momento, él haya perdido la cabeza.  Al enfocar nuestra atención en los aspectos positivos, los resultados que obtengamos de estos refuerzos verbales y no verbales, serán un niño seguro de sí mismo, aún cuando cometa errores.

Actuar desde el miedo, en cambio, sería algo como: “No seas malcriado, deja de llorar, y pórtate bien”.  Lo que el niño realmente escucha en su interior es la idea de que hay algo mal dentro de él.  Su comportamiento ha sido invalidado, desaprobado, y por lo tanto buscará nuevas formas de lograr atención y aprobación.  Sutilmente, estamos creando una identidad en el niño de que para ser amado debe portarse bien, y de que hay emociones que deben ser reprimidas para ser aprobado.  Por lo tanto, las acciones que se deriven de este niño serán nuevas formas de buscar aprobación del resto y poco a poco se irá desconectando de sus emociones que son su guía interior, y habrá olvidado quién es realmente.  Bien-intencionadamente, hemos hecho que nuestro hijo tenga comportamientos socialmente aceptables, aunque en su interior sienta que hay algo mal.  Y la razón por la que lo hacemos, es porque nosotros mismos como padres tenemos miedo de la desaprobación de la sociedad, y actuamos desde ese mismo enfoque.  Al enfocarnos en lo que NO deseamos, atraemos justamente más y más acciones no deseadas.

La ley de la atracción no es algo que puedas aplicar en ciertas ocasiones, y en otras no.  La ley de la atracción es como la ley de la gravedad, cuando lanzas una pelota, la pelota no puede caer hacia arriba.  Simplemente, caerá hacia abajo (hasta suena redundante porque es obvio para nuestra mente que caer siempre es hacia abajo).  La ley de la atracción es igual, funciona sea que creas en ella, o no, y siempre, sin excepciones responde a tu vibración.  Por lo tanto, la misión como padres es tomar consciencia de la vibración que estamos emitiendo.  Porque cuando comienzas a tener control de tu vibración, comienzas a permitir deliberadamente que la ley de la atracción funcione a tu favor.  Y los hijos son una gran ayuda en este proceso de aprendizaje, porque son un reflejo claro y sin filtros de nuestro estado emocional, nos dan pistas de lo que estamos creando en nuestra realidad y así podemos cambiar de rumbo si nos estamos dirigiendo al lado equivocado.

Cualquiera sea el camino que estás tomando con tu hijo, estás haciendo tu mejor esfuerzo.  Y mientras más tomes consciencia sobre tu propio poder, más podrás transmitirlo a tus futuras generaciones.  Adelante!

Nathalie Jaramillo
Coach en la Ley de la Atracción